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A
350 metros sobre el nivel del mar se inicia el sendero
por un balcón natural con magníficas panorámicas del
paisaje. Siempre con el pueblo de Adeje al fondo, el
caminante se va encontrando con una variedad de especies,
tanto vegetales como animales, algunas endémicas de
la isla de Tenerife, incluso especies únicas en el mundo
que han encontrado en el Barranco del Infierno su último
refugio.
A medida que nos adentramos por los riscos, vemos cómo
el barranco se va estrechando hasta ir cambiando poco
a poco el ambiente a especies más húmedas. A partir
de ahí, se ve el agua correr cuesta abajo, formando
grandes charcos que cruzar con ayuda de elementos naturales,
con una vegetación totalmente diferente de la que se
puede ver al principio. De repente, nos encontramos
con el elemento más impactante del recorrido. El camino
se corta bruscamente al llegar a la espectacular cascada
del Barranco del Infierno, signo de que nuestro camino
ha llegado a su fin.
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